4 de julio de 2026

La noche de San Juan en Barcelona

Barcelona conserva una de las tradiciones populares documentadas más antiguas de la península ibérica. Sin embargo, detrás de una fiesta que parece haber cambiado muy poco se esconde una transformación profunda de la ciudad y de la manera en que sus habitantes han vivido el espacio público durante los últimos siglos.

Como cada 23 de junio, Barcelona se llena de fiesta, petardos y baños de madrugada en el mar. Las hogueras, aunque mucho menos numerosas que en tiempos pasados, siguen formando parte del imaginario festivo.

Esta no es una historia sobre la noche de San Juan en general —que en muchos lugares de la península ibérica y de América Latina adopta formas muy distintas según la región—, sino el retrato de cómo se vive y ha evolucionado en Barcelona, donde se conserva una de las tradiciones documentadas más antiguas de la península.

Un origen pagano bajo un nombre cristiano

El origen de la fiesta es precristiano. Se celebra el solsticio de verano con rituales de purificación y de renovación, así como el culto al sol y a la fertilidad. Con el paso de los siglos, el folclore también le atribuyó la capacidad de alejar a los malos espíritus mediante el fuego de las hogueras y los baños purificadores en el mar. Según el etnólogo Joan Amades, la tradición se remontaría a la época romana: durante la noche del solsticio, los romanos salían a recoger la hierba de la verbena, a la que atribuían propiedades mágicas y curativas.

¿Por qué una fiesta pagana termina adoptando el nombre de un santo?

Con la expansión del catolicismo, muchas celebraciones vinculadas al calendario agrícola y a los ciclos de la naturaleza fueron incorporándose al calendario litúrgico. La festividad del nacimiento de San Juan Bautista, celebrada el 24 de junio, terminó superponiéndose a los antiguos rituales del solsticio de verano. El resultado fue una coexistencia entre elementos religiosos, como misas y procesiones, y costumbres populares que, en gran medida, ha perdurado hasta nuestros días. No se trata de un caso aislado: festividades como la Navidad, la Noche de Todos los Santos o el Carnaval también experimentaron procesos de cristianización y resignificación de celebraciones anteriores.

Barcelona: quinientos años de continuidad

En Barcelona, la primera referencia documentada de la fiesta data del siglo XV. Ya entonces, las hogueras, los petardos, los baños en el mar y la algarabía callejera han sido los protagonistas de la noche, según recoge el libro
La nitde Sant Joan a Barcelona, dirigido por el antropólogo Manuel Delgado y el historiador Xavier Cazeneuve. Esta investigación señala que es la fiesta popular más antigua de la ciudad que se ha mantenido, de forma esencialmente continua, en la calle.

Eso no significa que la fiesta haya estado libre de conflictos con el poder. Tras la caída de Barcelona en 1714, se impusieron sucesivas prohibiciones sobre las hogueras y los petardos, y durante el franquismo se repitieron los intentos de controlar o suprimir la celebración por considerarla impropia. Sin embargo, el estudio de Delgado y Cazeneuve subraya algo relevante: los intentos institucionales de controlar la fiesta han fracasado sistemáticamente a lo largo de los siglos sin lograr acabar con ella.

Entonces, ¿por qué han desaparecido las hogueras?

Aquí es donde conviene ser precisos. En 1970 se encendieron 822 hogueras de San Juan en Barcelona, según datos municipales; en 2001, esa cifra había caído a 14, remontando ligeramente hasta cerca de una veintena de hogueras autorizadas en la actualidad. La causa de este declive, según la investigación de Delgado, no es principalmente la represión institucional —que existió, pero coexistió durante siglos con la fiesta sin extinguirla—, sino un cambio social más profundo: los niños, que tradicionalmente se encargaban de organizar las hogueras de barrio, dejaron de ocupar la calle como espacio de socialización. Poco a poco, gran parte de su tiempo libre pasó a desarrollarse en espacios organizados y supervisados por adultos. , y lo que antes era terreno de juego, amistad y algunas peleas infantiles, pasó a estar mediado por espacios organizados. La calle dejó de pertenecer a los niños. Con ellos desapareció buena parte del oficio artesanal de la hoguera vecinal.

Lo que queda

Las hogueras que se encienden hoy en Barcelona ya no dependen mayoritariamente de la iniciativa infantil espontánea, sino de asociaciones de vecinos y entidades organizadas. La fiesta sobrevive, pero con una gestión diferente a la que tuvo durante siglos. Recoger leña de casa en casa y esconderla de las patrullas que la confiscaban era, hasta hace pocas décadas, una actividad cotidiana de la infancia barcelonesa que hoy sería difícil de imaginar.

3 de julio de 2026

Bienvenidos a MERIDIANO BALACLOCH

Este podcast se encuentra actualmente en fase de desarrollo. En este momento se están creando, grabando y editando los primeros episodios, que todavía no están disponibles para su publicación.

A partir de su lanzamiento, este blog funcionará como archivo del podcast. Aquí se irán publicando los episodios, junto con sus sinopsis y las fuentes utilizadas en su elaboración, con el objetivo de aportar contexto y trazabilidad al contenido.

De forma temporal, esta entrada cumple únicamente la función de presentación mientras el proyecto se prepara para su puesta en marcha.

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